La historia del trabajador que pasa 50 años trabajando en la misma empresa difícilmente se volverá a repetir. Los puestos de trabajo ya no son eternos, y la constante renovación del mercado laboral y nuestra ambición personal hacen que queramos seguir creciendo, aunque eso implique jugárselo todo con un cambio de empleo.

El momento de cambiar de empleo

Quizá es momento de parar y mejorar tu formación con un máster que te dé más posibilidades, por ejemplo. ¿Sabes cuándo hacerlo? No hablamos de periodos de tiempo concretos, sino de las señales de alarma de que ha llegado la hora de buscar un nuevo trabajo:

1. No hay posibilidad de mejorar

Todas tus propuestas acaban en la papelera, nunca se tienen en cuenta a la hora de solucionar los problemas; y por si fuera poco la empresa no quiere salir de su zona de confort así que la situación no tiene pinta de mejorar a corto o medio plazo. Quizá la solución sea buscar una empresa dispuesta a aprovechar tu talento.

2. Infravaloración

Muy relacionado con el anterior, ya que hace tiempo que nadie reconoce tu buena labor ni te permite enfrentarte a un reto que te motive. Has perdido la motivación, e incluso puede que notes cierta rivalidad con algún compañero, un conflicto de intereses o envidias así que te puedes plantear la salida.

3. Un sueldo bajo

La remuneración también es importante, y si una empresa te ofrece mejores condiciones por hacer el mismo trabajo es lógico que te plantees el cambio. Si además sabes que tu salario es más bajo que el habitual en el sector, tienes más motivos para buscar otro trabajo. Un sueldo bajo y las dificultades para conseguir un aumento también pueden ser muestras de infravaloración.

4. Estás desmotivado

Lo que debía ser algo temporal se ha convertido en tu empleo fijo, y de hecho eres un experto pero sabes que, por muy bien que lo hagas y estén contentos contigo, no es lo que quieres hacer. Todos soñamos con un empleo mejor, pero si decides iniciar el cambio procura que las puertas de la empresa actual siempre estén abiertas para ti. Siempre está bien tener un plan B.

5. Mal ambiente

Acabamos con uno de los motivos más habituales para cambiar de empleo. Una mala relación con los jefes, una forma de hacer que va contra tu estilo, actitudes negativas o desafiantes, discusiones, malas palabras… en resumen, un ambiente irrespirable donde es difícil que saques lo mejor de ti mismo, y además te llevas los problemas a casa y de rebote afectan tu vida personal. Lo ideal es cortar por lo sano.

Una vez decidas cambiar de empleo no olvides diseñar bien el camino, que empieza por comunicar bien todas tus decisiones. Antes valora hasta qué punto lo que sueñas es realidad y qué nivel de imaginación tiene, y busca apoyo entre amigos, familiares o compañeros. Y recuerda que nunca se deben tomar estas decisiones si pasas por un mal momento en lo personal.

Vía: Infoempleo.

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